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Hay una versión de mí que miraba Quiroga con un ojo siempre puesto en la salida.

No porque no lo amara. Sino porque se supone que eso es lo que haces cuando eres joven, estudias fuera o tienes ambición: te vas a donde pasan las cosas grandes. Guadalajara, Ciudad de México, Morelia si acaso. El pueblo es donde naciste, no necesariamente donde te quedas.

En algún punto dejé de creer eso. Y lo que pasó después me cambió de maneras que todavía estoy entendiendo.

El momento en que algo hizo clic

No fue un momento dramático. Fue más parecido a una acumulación de cosas chiquitas.

Mi mamá vende ropa afuera del templo, sobre la calzada y recuerdo que en una ocasión previo a la fiesta de la Preciosa Sangre todo mundo se estaba preparando para esa fiesta, los comerciantes preparando sus negocios, incluso buscando sus nuevos outfits para sus niños, cuando la comisión organizadora de la fiesta está terminando los últimos arreglos del templo (que por cierto, soy fan de la fachada que cada año se pone en la entrada de flores naturales) y ya cuando era un día antes, fui a las tradicionales mañanitas en la madrugada, me quedé enserio embobada viendo a todos lo que llegan de rodillas al templo.

La fiesta de la Preciosa Sangre es la más grande fiesta que hay en Quiroga todo el pueblo gira alrededor de esta fiesta, pero en serio que cuando empecé a ver a los peregrinos me quedé impactada, por esa fe, devoción que se vive; como llegaban unos llorando, otros con bebés cargando, y todos en el punto de reunión del templo. Casi toda la comunidad vive con mucha fe esta fiesta y estos días siempre se me han hecho muy llenos de magia, como si se parara el tiempo porque empiezas a ver como todo gira alrededor de la fiesta y todo el ambiente es como muy familiar.

Todo esta muuy bonito arreglado y hasta comerte un elote en la plaza se siente como si estuvieras viviendo una película. Te recomiendo vivir un día en esta fiesta.

Después de eso, empecé a mirar diferente. No solo a Quiroga sino a mí misma viviendo en Quiroga.

¿Qué significa romantizar?

Romantizar no es idealizar. No es pretender que todo está bien cuando no lo está, ni ignorar los problemas del municipio porque te gusta cómo se ve el atrio en las tardes.

Romantizar es elegir la mirada. Es decidir que este lugar merece tu atención, tu cariño, tu tiempo y no a pesar de sus imperfecciones, sino incluyéndolas.

Mi pueblo tiene problemas reales. Los conozco mejor que la mayoría porque es parte de mi trabajo diario como regidora. Pero también tiene unas vistas panorámicas al Lago de Pátzcuaro que brilla al atardecer y señoras que llevan cuarenta años o más bordando el mismo patrón y un mercado que huele a chile guajillo de las enchiladas y carnitas y menudo los domingos.

Ambas cosas son ciertas al mismo tiempo. Romantizar es no olvidarse de la segunda mientras trabajas en la primera.

Lo que cambió cuando empecé a verlo así

La respuesta corta: todo.

El contenido que empecé a crear cambió. En lugar de hablar de política desde arriba, empecé a hablar de Quiroga desde adentro. Las personas que aparecen en mis redes dejaron de ser «beneficiarios de programas» y se convirtieron en lo que siempre fueron: gente interesante con vidas que vale la pena contar.

Mi trabajo cambió también. Las recorridas por el pueblo dejaron de sentirse como obligación del cargo y empezaron a sentirse como lo que en realidad son: la mejor manera de saber qué necesita la gente y de quererla.

Y algo más personal: dejé de sentir que me perdía de algo por estar aquí. Empecé a sentir que tenía algo que mucha gente en las ciudades busca y no encuentra. Raíz.

¿Por qué te cuento esto?

Porque sospecho que no soy la única.

Hay muchas personas en pueblos y ciudades pequeñas de México que sienten lo mismo que yo sentía: que estar aquí es una espera, no una elección. Que la vida real está en otro lado.

Y hoy no creo que eso sea verdad. Creo que la vida real está donde decides que esté.

Romantizar el lugar donde vives no es conformismo — es un acto político, porque dice que lo tuyo vale. Que lo local importa. Que no hay que ir a ningún otro lado para que tu historia cuente.

Quiroga me hizo. Y yo decidí que Quiroga también me define. No como límite. Como ancla.

Así que te recomiendo ampliamente empezar a romantizar tu día a día, no esperando que las cosas sean perfectas, simplemente haciendo lo mejor que puedes con lo que tienes y verás como todo lo demás cambia.

¿Y tú? ¿Dónde está tu Quiroga? Si tienes un pueblo, una colonia, un barrio que sientes que merece más de lo que recibe cuéntame. Me interesa mucho saber cómo otros lo viven. Escríbeme en holakarykary@gmail.com o por Facebook o Instagram.

— Kary, desde Quiroga.